lunes, 14 de marzo de 2016

Y MÁS...



Es que el dolor hace que una se sienta muy sola.
Entonces su fortaleza volvió a abandonarla y empezó a sollozar con las manos en la cara.
Es tan vergonzoso…
No tiene nada de vergonzoso.
Sí, sí que lo tiene insistió ella llorosa. No poder cuidar de ti misma, la patética necesidad de que te consuelen…
Dadas las circunstancias, nada de eso es vergonzoso ni muchísimo menos.
Te equivocas. No puedes ni imaginarte. La dependencia, la impotencia, el aislamiento, el temor… todo es tan atroz y vergonzoso. El dolor hace que sientas miedo de ti misma. La completa otredad de todo ello es algo espantoso.
Lo que confería una horrible grandeza al proceso de reducción que había sufrido Millicent Kramer era, por supuesto, el dolor insoportable. Pensó que probablemente ni siquiera miraba ya esas fotografías de los nietos que los abuelos tienen por toda la casa. Ya no había para ella nada más que el dolor.
Diez días después se suicidó con una sobredosis de calmantes.
                                                                         Elegía 
                                                                         P. Roth