La pluma es la lengua del alma

Miguel de Cervantes

martes, 19 de febrero de 2013

EL METRO



EL METRO



Llegó cansada, como cada noche; tantas horas de pie eran agotadoras. Cuando cerraron la empresa en la que trabajaba de comercial, sintió que el mundo se le venía encima. No tuvo más remedio que aceptar el trabajo de cajera en un supermercado. Eso decía su contrato, cajera. Nada decía de las horas colocando género, empujando palés, soportando el frío de los enormes congeladores. Aquello lo descubrió más tarde.


Se dejó caer en el viejo sofá, él también tenía cada día menos ánimos. Se dormiría delante del televisor que ni siquiera miraba. La monotonía del sonido de fondo la llevaría, sin darse cuenta, hacia la nada porque nada era lo que le aguardaba. No sabía  dónde encontrar las fuerzas para continuar aquella existencia sin sentido. La rutina y el tiempo pasaban por su vida, sin dejar en ella esperanza alguna. Dormir y trabajar. Se sentía casi un animal que responde a sus instintos y con eso le basta. 


La sola idea de meterse en la cama la aterraba. Allí le esperaba aquel sueño que se repetía noche tras noche desde ya no sabía, ni quería saber, cuánto tiempo. El sofá acabó siendo su refugio, esperaba encontrar allí la paz que no  hallaba en su cama.

Cogió la foto, la miró una vez más. Desde ella, una niña de nariz pecosa y respingona entre dos ojillos maliciosos le sonreía. Siempre la misma sonrisa parada en el tiempo. Ella le hizo aquellas coletas perfectamente alineadas que nadie más sabía hacerle, ni ella lo permitía. Dos mariposas amarillas las recogían, una a cada lado. La miraba obsesivamente, dolorosamente. Como si a fuerza de mirarla y, por algún extraño conjuro, pudiera cobrar vida. 

Las mismas imágenes pasaban una y otra vez por su memoria hiriéndola cada día un poco más. Ese cuerpecito volando y cayendo a las vías; su grito, aquel que sonaba en sus oídos desde que lo lanzó, desesperada por la impotencia. Un cuerpecito de cuatro años, con dos coletas perfectas que ella misma había peinado. A los siete años se paró el reloj de su vida, al tiempo que su hermana se le escapaba, solo a unos centímetros de su mano.

39 comentarios:

  1. QUERIDOS AMIGOS Y SEGUIDORES.
    HOY OS TRAIGO UN RELATO INSPIRADO EN UNA ÉPOCA DE MI INFANCIA. AFORTUNADAMENTE, EN MI VIDA NUNCA HUBO ESE FINAL TRÁGICO. FUI UNA HERMANA RESPONSABLE, A PESAR DE MI CORTA EDAD.
    UN ABRAZO PARA TODOS.

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  2. Algunos creen que hacer Literatura es una forma de exorcizar los demonios que habitan en uno... En fin, hay tantas definiciones acerca de qué es Literatura que todo podría valer.
    Es un relato que nos lleva al terror de imaginar que pueda suceder en la vida real, tiene fuerza y buenas imágenes, pero lo principal es que nos hace vivir la obsesión del personaje.
    Muy bien logrado, Marta.
    Éste me gustó más que el del Papa, será que no me interesa la vida de esos señores.
    Un beso enorme.
    HD

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    1. Gracias Humberto, por tu visita y tu amable comentario. Lo que dices de exorcizar demonios es cierto, a veces la escritura ayuda. El interés del relato del Papa no era en realidad su contenido, pues lo escribí en mis inicios. Lo que le daba interés era la actualidad del tema. Tiene mérito haber intuido año y medio antes que el Papa iba a dimitir, ja, ja!!
      Lo curioso, bueno no tan curioso, es que siendo atea y anticlerical confesa, el tema de la religión aparece constantemente en mis relatos. Supongo que a los no creyentes que hemos recibido una férrea educación católica, nos preocupa más el tema. Para ejemplo un botón, que decimos aquí: en las películas de Bergman, gran ateo, aparece la religión de manera obsesiva. Recuerdo cómo me impresionó "Fanny y Alexander", para mí una de sus mejores películas Y con ello no pretendo compararme con él ¡ojo!. Un gran beso y gracias por tu amistad.

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  3. Querida, Marta:

    No te imaginas cuánto me alegra volver a leer uno de tus relatos, y hoy nos has regalado un precioso relato, aunque tenga un tanto de dramático, como la vida misma, pero por eso precisamente me ha encantado, porque no me ha parecido un relato, sino más bien una realidad.

    Enhorabuena, Marta, por seguir escribiendo y por compartir tus textos, ha sido un placer volver a disfrutar del arte de tus letras.

    Un beso enorme.

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    1. Gracias, María. Aprecio enormemente el cariño que rezuman tus comentarios. Espero poder seguir escribiendo y compartiendo vuestra amistad, que es un gran acicate y una gran alegría para mí. Otro beso grande para ti.

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  4. El dramatismo de tu relato no deja indiferente. La vida es un cobrador implacable: siempre nos hace pagar facturas por nuestros errores como es el caso de tu protagonista.
    Muy buen relato, Marta.

    Un beso.

    PD: por casualidad, y antes de leer tu texto, hoy me he fijado en el relato que tienes el el margen derecho de tu blog titulado "Un muñeco envidiado", que no sé si es real o ficticio pero eso es lo de menos. Lo he leído y bien pudiera ser una introducción perfecta para el que nos ofreces hoy. Me ha gustado mucho.

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    1. Gracias, Marisa. Un lujo que una gran narradora como tú, aprecie mis relatos. El del Muñeco envidiado, es cierto en parte. Los regalos de la madrina existieron, pero yo jamás le habría hecho algo así a mi adorada hermana, porque, como generosa que es, compartía conmigo todos sus juguetes. Otro beso para ti.

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  5. Siento escalofrios,solo de pensarlo,(asi lo has contado,y asi lo hemos visto),y vivido,el drama de la pobre mama.
    Supongo que ya estaras algo recuperada de la recaida.Una braçada Mara

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    1. Gracias por tu visita, Julio. Sí, ya estoy mejor. Los dramas de la ficción se ven a menudo superados por la realidad, como dice el dicho. Una abraçada forta.

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    2. ¡Ah, Julio, si te fijas, no es la madre sino la hermana la que vive el drama, Por eso digo al final que "a los 7 años se paró el reloj de su vida".

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  6. Muy dramático, desgraciadamente no hace mucho paso algo parecido, no hubo muertes pero casi, en un barrio de Valencia, fue un autobús, el niño de unos seis años, no llego a morir pero estuvo bastante mal.

    Gracias por tu relato.

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    1. De nada Paco, garcias a ti por tu visita. Leí lo de ese niño, un drama, cierto. Solo pensé en su madre. Un beso.

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  7. Menudo recuerdo que no la va a abandonar, menuda pesadilla eterna.

    Marta ¿Ya recuperada?

    Un abrazo.

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    1. Gracias, jaal. Creo que de algo así, no debe ser fácil recuperarse. Sí, casi recuperada, pronto empezaré a visitaros. Un beso.

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  8. Una historia terrible. Una presente horrible y unos recuerdos tremendos. Lo primero, algo tristemente generalizado en estos días. Lo otro quita el sueño.
    Besos, Marta.

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    1. Gracias, Juan Carlos. Sí, he sido un poco cruel con mi personaje, pero a veces la vida es tozuda y no nos da ni un respiro. Besos.

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  9. Dramática estampa de la cual has hecho que fuésemos "testigos".
    Un peso que llevará toda su vida, sin atreverse a pensar que ella solo era otra niña...
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Ojos de la niebla. Si, una niña difícilmente puede culparse de algo que nunca debieron consentir sus padres. Un beso.

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  10. Un relato que empieza con la descripción de realidades que suceden cada día, termina con el recuerdo doloroso e imborrable, sentimientos que sacuden y parten el alma. Espero que estés requetebien amiga mía, besitos contentos por verte escribiendo.

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    1. Gracias, Natalí. Aquí seguimos en la brecha mis relatos y yo. A estas alturas de mi vida hay pocas cosas que puedan tumbarme y a la fibro ya la tengo medio domada, aunque alguna vez me supure. Besitos x ti tb.

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  11. Hola Marta, relato que me hace pensar en las luchas por la supervivencia, y los recuerdos trágicos que se instalan en la memoria, que al ser revividos cuando la desazón es presa del ánimo, la impotencia se revela dejando un motivo a la resignación, por no poder cambiar lo ocurrido o lo ocurrente.

    Me alegra volver a leerte Marta, y un beso grande para tí.

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  12. Gracias, Tony. Conozco bien esos sentimientos. A mí también me ha alegrado mucho volver a veros en mi blog dejándome cariño a raudales. ¿qué más puedo pedir? Un petó gran gran.

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  13. Pues si, no lo havia acabado de entender,pero seguro que nadie esta preparado para estas cosas:te suceden,y deves de seguir caminando,con esta cruz,y con el alma erida.Una abraçada

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    1. Sí, Julio. La diferencia, aunque no le quita dramatismo a la pérdida, es importante. El peso de la responsabilidad de una niña es más fuerte. Una abraçada.

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  14. Hola Marta. Primero agradecerte tu participación en el reto y tus comentarios al respecto. Segundo decirte que este relato nos encoge el corazón y es un verdadero drama pero que la vida, la vida de todos, la que vemos a diario, la que vivimos, es también así para muchos y eso también forma parte de la inspiración de un escritor.

    me gusta también leerte en este tipo de registros.
    Adelante en la lucha contra la fibromialgia y encantado de leerte en tu casa.

    Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

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    1. Gracias, Mos. La vida tiene muchas caras, por eso mis relatos son a veces tristes, a veces alegres, otras irónicos, otras crueles. Intento reflejar en ellos todas esas caras que como tú dices son nuestra inspiración. Y como dice Humberto, la Literatura puede exorcizar muchos demonios que ni siquiera uno mismo sabe que los tiene. Pocas cosas hay en la vida que puedan conmigo y te aseguro que saber que estáis ahí, me empuja todavía más a no rendirme. Gracias por tu amistad y tu cariño, Mos. Un beso grande.

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  15. Un relato duro. Se ha de ser un héroe para saber vivir con esa losa.
    Yo no sé si podría si solo cuento con la ayuda de una vida anodina y solitaria, sin otro horizonte que la pantalla de un televisor.

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    1. Gracias, JoseAntonio. Supongo que aquella experiencia marcó tanto a la niña que destrozó su vida de adulta. Tendría que preguntárselo a ella. No sería la primera. Cuántos niños que sufren abusos de adultos no pueden llegar a superarlo nunca.

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  16. Vivir con ese pasado, que no puede rectificar y con la perdida de un ser querido por unas circunstancias tan especiales, no debe ser nada fácil.
    Has recreado un relato, donde los sentimientos afloran, sin encontrar un cauce donde descansar.

    un fuerte abrazo

    fus

    PD Marta tu igual que Mos tuviste la suerte de conocer a Humberto en su visita de navidad, me hubiera gustado estar en esas reuniones.

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    1. Hola, fus. Gracias por pasar y comentar con tanto cariño. A lo de Humberto te he contestado por mail. Un beso.

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  17. Fuertes palabras...me ha gustado como escribes,,,un beso desde Murcia

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    1. Gracias, alp, y bienvenido a mi casa. Otro desde Barcelona.

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  18. Buena historia Marta, dura y terrible, pero así es la vida por desgracia de muchas personas, tal ver leerse tan real hace que impacte más.
    Supongo que mejor ¿verdad? la racha da tregua.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, San. Sí, mucho mejor. Si ha impactado y te ha parecido real es que he cumplido mi objetivo. Un beso.

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  19. Creo que lleva una carga que no le corresponde, una carga fruto del destino, un destino que nadie puede controlar pero que nos pesa muchas veces en corazón.

    Besicos.

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  20. Gracias, Ana. Las cargas son a veces más pesadas que nosotros mismos. Si son cargas del corazón el daño es para siempre. Un beso.

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  21. Es complicado opinar. Creo que hay que vivir esa circunstancia y la situación subsiguiente. Hay quien olvida, otros lo atenúan, y siempre alguien se sentirá traumatizado por el hecho.
    Sencillo, sincero y sentimental.
    Salu2.

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  22. Gracias, Alfredo, un lujo esas tres palabras para calificar el relato. Un beso.

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